Consultoría y diagnóstico
Revisamos tus procesos y vemos dónde la IA ahorra tiempo de verdad y dónde no merece la pena. Sales con un plan priorizado, no con una lista de herramientas.
Inteligencia artificial · Consultoría y desarrollo
La IA es útil cuando resuelve un problema concreto de tu día a día: contestar lo de siempre, encontrar un dato en tu documentación o quitarte tareas repetitivas. Te ayudo a ver dónde aporta de verdad y la construyo integrada con tus sistemas, con reglas claras de qué puede hacer y qué no.
Desde decidir por dónde empezar hasta tenerlo funcionando dentro de tus herramientas.
Revisamos tus procesos y vemos dónde la IA ahorra tiempo de verdad y dónde no merece la pena. Sales con un plan priorizado, no con una lista de herramientas.
Clasifica cada consulta, descarta el spam y contesta sola las preguntas frecuentes a partir de tu base de conocimiento. A tu equipo le resume cada hilo.
Responden sobre tu documentación y tus datos —procedimientos, contratos, inventario…— con reglas claras de qué pueden consultar y quién puede preguntar.
Agentes que hacen tareas en tus sistemas —revisar, preparar, actualizar— y en la operación de sistemas, siempre con aprobación humana antes de cada cambio.
Extraer datos de correos, PDFs o formularios y llevarlos a tu ERP, tu CRM o una hoja de cálculo, sin copiar y pegar.
Conectada con tu web, tu correo, tu gestor de incidencias o tu ERP, para que la IA trabaje donde ya trabajas tú.
Señales de que la IA te puede ahorrar tiempo.
Las acciones con consecuencias las aprueba alguien. La IA propone; tú decides.
Modalidades de uso empresarial en las que tus datos no se usan para entrenar modelos, y acceso solo a lo imprescindible.
Trabajo con agentes de IA en la operación de sistemas cada día, con el mismo control de cambios que aplico a todo lo demás.
Si algo se resuelve mejor con un formulario o una regla sencilla, te lo diré.
Empezando pequeño y midiendo.
Qué procesos, qué datos y qué se quiere conseguir.
Un caso acotado y medible, con usuarios reales.
Conectado con tus sistemas y con sus reglas de acceso.
Revisión de respuestas, ajustes y ampliación si funciona.
Algunos trabajos reales: qué problema había, cómo se resolvió y qué cambió.
Un servicio de atención con varios departamentos.
Un programa que, además de conversar, puede usar herramientas: consultar una base de datos, leer un correo o preparar un cambio. Bien diseñado, trabaja dentro de unos límites y pide confirmación antes de hacer nada importante.
Se trabaja con proveedores y modalidades de uso empresarial en las que tus datos no se usan para entrenar modelos, y la IA solo accede a la información que necesita para cada tarea.
Puede pasar. Por eso se limita a lo que conoce (tu base de conocimiento), se registran sus respuestas y las acciones con consecuencias pasan por una persona.
No. La IA se integra con lo que ya usas —correo, web, gestor de incidencias, ERP— a través de sus conexiones.
Por un caso concreto y medible, como contestar las preguntas frecuentes de tus clientes. Si funciona, se amplía.
¿Tienes una idea por construir, una plataforma que se ha quedado corta o una red que da sustos? Cuéntamelo. Te digo cómo lo haría, cuánto tardaría y cuánto costaría, sin compromiso.
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